Beatport deja de aceptar pistas generadas total o mayoritariamente por inteligencia artificial. Lo anunció el 12 de agosto en su medio propio al ampliar su acuerdo con Beatdapp, y la criba se hace antes de que la referencia llegue a la tienda.
Qué ha pasado
Según Beatportal, la tienda amplía su relación con Beatdapp, una empresa de detección de fraude en la música. Hasta ahora trabajaban en detectar streaming fraudulento. Ahora Beatdapp aporta tecnología para distinguir entre una pista generada por IA y una pista asistida por IA. Resident Advisor recogió la noticia el 17 de agosto.
La aplicación tiene dos vías. Las pistas identificadas como generadas por IA se retienen durante la ingestión y se notifica directamente al titular de derechos. La música asistida por IA entra si la pista terminada es mayoritariamente humana; esas referencias se etiquetan también en la ingestión, para que el equipo de curación sepa qué está revisando y destacando.
Matt Gralen, consejero delegado de Beatport, sostuvo que hay una diferencia entre una herramienta que ayuda a la creación humana y un sistema que la sustituye por completo. En el anuncio participan también Andrew Batey, cofundador de Beatdapp, y Jay Ahern, director de estrategia de AFEM.
Beatport acompaña el anuncio con una encuesta propia a sus usuarios, de la que no publica muestra ni fecha: el 60% dice que no pincharía pistas generadas por IA y, de ese 60%, el 77% lo explica por su preferencia por apoyar a creadores humanos; el 8% está abierto a esa música y el 13% la consideraría si hay una compensación justa.
«Mayoritariamente humana», la definición que decide todo
Todo descansa en esa expresión, y las fuentes no dicen cómo se mide. No hay umbral numérico, ni se detalla qué pasa con las cuentas afectadas ni si la revisión alcanza al catálogo ya publicado.
Lo que sí está claro es dónde actúa el filtro: en la ingestión. Para un sello o un productor español que distribuya a Beatport, el cambio no llega después de publicar, sino antes: la referencia queda retenida sin salir y el aviso va al titular de derechos.
Es un criterio distinto del de Spotify, que marca la identidad del artista y no cómo se hizo la música. Beatport mira la pista.