Fraude en la venta de entradas: bots, entradas falsas y qué dice la ley
El fraude en ticketing tiene dos caras: los bots que acaparan el on-sale para revender y las entradas falsas o duplicadas que llegan a la puerta. Con Futura Tickets, las entradas pueden ser nominativas y llevan un QR dinámico que no sirve si se copia con una captura, y cada código se valida una sola vez. Debajo, cómo se ve el problema desde la ley y desde los casos reales.
Bots y acaparamiento en el on-sale
El acaparamiento automatizado de entradas para revenderlas tiene nombre técnico: la OWASP lo cataloga como OAT-005 Scalping. En España, la Ley 3/1991 de Competencia Desleal, en su artículo 27.6, considera desleal revender entradas obtenidas sorteando con medios automatizados los límites de compra. Por eso funcionan las capas que pone el organizador: cola virtual en el on-sale, límites por comprador y entrada nominativa.
Entradas falsas: estafa y casos reales
Vender una entrada falsa encaja en el delito de estafa del artículo 248 del Código Penal. INCIBE documenta casos reales, como la reventa fraudulenta de entradas para el concierto de un conocido cantante o la venta de entradas fraudulentas y el bloqueo de asientos por bots. Una entrada falsa no se detecta mirándola: se detecta cuando la puerta la valida contra el sistema que la emitió. Las señales previas para el comprador están en nuestra guía para detectar entradas falsas.
Qué hace cada capa
Ninguna capa sola elimina el fraude; juntas lo encarecen hasta que deja de compensar:
- Cola virtual: ordena la avalancha del on-sale y corta la automatización.
- Límites por comprador: frenan la acumulación para revender.
- Entrada nominativa: solo entra su titular o quien la recibe por el canal oficial.
- QR dinámico y validación única: la captura caduca y el segundo intento se rechaza en la puerta.