El Consejo General Universitario de la Universidad de Guadalajara aprobó el 6 de octubre de 2026, en sesión extraordinaria, dos dictámenes sobre los terrenos de Los Belenes, en Zapopan (Jalisco). Lo votado no es la construcción de un estadio: es la actualización del plan maestro y un fideicomiso para analizar si el proyecto es viable.
Qué ha pasado
Los dictámenes son el II/2026/338, que actualiza el Plan Maestro de Los Belenes, y el II/2026/339, que autoriza constituir un «Fideicomiso Maestro de Administración y Protección Patrimonial Temporal». Afectan a 16 hectáreas del polígono sur, las destinadas a analizar la eventual construcción. UDGTV, el medio de la propia universidad, lo resume así: «El acuerdo no implica todavía el inicio de la construcción del estadio, sino el primer paso para analizar su viabilidad».
Las condiciones económicas las detalla Proceso: al menos 18 millones de pesos anuales para la universidad, un 20 % de participación en el inmueble y en los ingresos que genere, y un arrendamiento de 99 años. La inversión sería privada, cinco mil millones de pesos de Grupo Prodi, empresa encabezada por José Miguel Bejos, sin capital universitario. La rectora Karla Alejandrina Planter Pérez lo planteó así: «De concretarse este proyecto, la Universidad de Guadalajara no pierde ni un metro de terreno ni invierte un solo peso en la construcción».
El dato del proyecto que toca al directo es otro. Contempla un foro multiusos con capacidad para cinco mil personas, además de un corredor comercial y una plaza. Según El Informador, ese aforo saldría de combinar el graderío móvil del lado norte con la zona de pista. El recinto albergaría a Atlas FC, Leones Negros y Leonas Negras, y lo firma Populous, la misma oficina de Wembley, del estadio del Tottenham Hotspur y del Estadio BBVA. La apertura prevista es a principios de 2030.
Para quien programa música, lo relevante no es el estadio sino ese foro: si el proyecto sale adelante, el área metropolitana de Guadalajara sumaría un recinto de cinco mil personas, con horizonte en 2030. Hasta entonces, el volumen del directo mexicano se sigue midiendo con cifras que declaran las propias empresas, como el informe de OCESA. Un recinto nuevo llega además con carga administrativa: en la Ciudad de México, por ejemplo, esa exigencia toma la forma del programa especial de protección civil.
